La segunda residencia tiene su propio ritmo. Materiales que resisten el salitre y el calor del verano, colores que pertenecen al paisaje y piezas pensadas para vivir el exterior con naturalidad.
Menos mantenimiento, más tiempo para disfrutar.
Xavi Martinell, interiorista de Luzio Studio, lleva más de una década diseñando terrazas y segundas residencias. Su enfoque combina materiales nobles, contrastes cromáticos y piezas con carácter, creadas para perdurar y convivir con el entorno.
1. Materiales que no te piden nada
La segunda residencia pasa gran parte del año sin ti. Elegir materiales capaces de envejecer bien y convivir con el exterior marca la diferencia.
Teca envejecida: la teca desarrolla carácter con el tiempo y resiste el sol, el salitre y los cambios de temperatura con naturalidad. Mejora con el tiempo, no al revés.

Fibras naturales: lino, ratán o rafia, materiales frescos, ligeros y pensados para vivir el verano. Una butaca de ratán que pasa una temporada en la terraza vuelve con mejor aspecto, no peor.

Tejidos resistentes: para sofás y cojines de exterior, tejidos duraderos y fáciles de mantener y limpiar, en tonos naturales que envejecen con elegancia.
2. Atmósfera, no decoración
La segunda residencia tiene que cambiar tu estado de ánimo en el momento en que llegas. Piezas capaces de aportar calidez, personalidad y sensación de hogar durante todo el año.
Luz indirecta: la luz suave crea atmósferas más cálidas y relajadas, también en exterior. Focos cálidos y suaves que hacen que una habitación parezca habitada desde que entras.

Velas: menta, verbena, notas florales. Una vela Baobab encendida alarga la noche y cambia el tono de todo lo que hay alrededor.

Plantas y vegetación : el verde aporta frescura y conecta el interior con el paisaje que rodea la casa. La sensación de oasis raramente tiene que ver con el mobiliario.


Butaca y sofa Mieke, teca natural
Que el paisaje marque la paleta
Las segundas residencias más acogedoras no imponen una paleta de color: dialogan con el entorno que las rodea.
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Mira primero hacia afuera.
El Mediterráneo ya tiene su propia gama de tonos: azules de mar, tierra seca, verdes suaves y arena en agosto. Trabaja con ella, no contra ella.
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Índigo, terracota, verde salvia.
Colores que pertenecen al paisaje que conviven con naturalidad con la piedra, la madera y la luz.
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Artesanía local
Cerámica, textiles y piezas hechas a mano que aportan textura, autenticidad y sentido irremplazable de lugar.
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