Como género creativo arraigado en la subversión y el vandalismo, en iconoclastas del grafiti como Basquiat y Haring, y en protestas políticas y revoluciones, haría falta ser un visionario para tener la visión de futuro de monumentalizar el movimiento del arte callejero en un museo. Tony Goldman, promotor inmobiliario, fundó Wynwood Walls en 2009, transformando una extensión de almacenes en ruinas del barrio de Wynwood, en Miami, en lo que hoy se reconoce no sólo como uno de los proyectos de renovación urbana más exitosos de Estados Unidos, sino también como el primer centro de exposiciones de arte callejero internacional significativo, y sin duda el más importante del mundo. En Street Art Icons: The Story of Wynwood Walls, los lectores descubrirán no sólo un libro que documenta quince años de esta institución seminal, sino un libro sobre la propia forma de arte, un tributo exhaustivo a la disciplina esencial tanto para los conocedores del arte callejero como para los aficionados ocasionales.