Dar una nueva vida a las antigüedades: la reforma de un piso barcelonés
Cuando una vivienda reúne años de búsqueda, recuerdos y objetos especiales, reformarla exige algo más que actualizar la distribución. El proyecto debe encontrar la manera de ordenar la colección y, al mismo tiempo, dejar espacio para que la casa siga siendo cómoda y actual.
Una casa construida alrededor de una colección
Ese fue el punto de partida de Luzio Studio para transformar el piso de Ángeles, una coleccionista de antigüedades de 65 años. Situado en Barcelona, tiene 160 m² y ocupa la primera planta de un edificio neoclásico construido en 1948. Aunque conserva la proporción y la distribución características de las viviendas de Sant Gervasi-Galvany, apenas tenía elementos clásicos que acompañaran su arquitectura.
El objetivo no consistía en recrear una casa de época. Ángeles quería un hogar luminoso y funcional, con ambientes de carácter teatral, detalles industriales, toques de color y un rincón protagonizado por una chimenea.
La respuesta de Luzio Studio fue trabajar sobre el contraste. Las antigüedades de la propietaria se conservaron y restauraron, pero se incorporaron a una distribución más abierta y a una decoración contemporánea.
Conservar no significa mantenerlo todo igual
Uno de los principios del proyecto fue recuperar el mobiliario existente y buscarle nuevos usos. La colección no se trató como un conjunto de objetos intocables, sino como una fuente de posibilidades para la nueva vivienda.
Un ejemplo especialmente representativo es la mesa auxiliar situada junto a uno de los sofás. La pieza se creó a partir de una copa antigua y un sobre de mármol recuperado, combinando dos elementos con historia en un mueble de uso cotidiano.
“Una de las peticiones de la clienta fue recuperar y utilizar varias piezas antiguas, dándoles una nueva vida y un nuevo uso”, explica María José Gómez, de Luzio Studio. Esta filosofía busca conservar el valor de las antigüedades sin transformar la vivienda en un museo.
Un canapé, una butaca o un sofá antiguo siguen presentes, pero ahora forman parte de una casa pensada para el día a día.
Una entrada que presenta la colección
El amplio recibidor mantiene la separación tradicional entre el salón, el comedor y los dormitorios. También funciona como una introducción al universo de Ángeles.
Desde la entrada se revelan algunos de los elementos más representativos de su colección, como el canapé de estilo Luis XV, retapizado con una tela de rayas blancas y negras, la mesa auxiliar y el espejo convexo. La selección establece desde el primer momento el tono de la vivienda: antigüedades reconocibles, combinadas con una mirada menos convencional.
El nuevo tapizado del canapé es un buen ejemplo de esta estrategia. La estructura mantiene su carácter clásico, mientras que el tejido introduce un contraste gráfico que actualiza su presencia.
Antigüedades en el comedor
El comedor continúa esta conversación entre pasado y presente. La mesa de estilo isabelino convive con sillas antiguas restauradas y tapizadas con su tejido original. La alfombra tradicional y la escultura colocada sobre un pedestal de hierro natural decapado refuerzan la personalidad del conjunto.
Sin embargo, la estancia no se apoya únicamente en elementos clásicos. Un sofá antiguo recuperado se ha convertido en un banco de comedor, adaptando su uso original a una nueva función dentro de la casa.
La obra de Iñaki Moreno, los accesorios de cerámica y la iluminación aportan ligereza y evitan que la composición resulte demasiado uniforme. En lugar de reproducir un comedor histórico, el proyecto reúne épocas, materiales y escalas diferentes.
Un salón abierto alrededor de la chimenea
El salón es el punto de mayor transformación de la parte principal de la casa. La eliminación del arco que separaba el comedor de la sala de estar permitió unir ambos espacios y crear una estancia más amplia.
La chimenea, que no formaba parte del proyecto original, fue una de las peticiones principales de Ángeles. Su incorporación dio al salón un nuevo punto de atención y creó el rincón teatral que la propietaria buscaba.
La pareja de sofás diseñados por Luzio, tapizados con tejido de Güell Lamadrid, flanquea dos butacas heredadas que han sido completamente restauradas. La combinación resume el enfoque del proyecto: mobiliario contemporáneo y antigüedades conviven sin que unos elementos tengan que imitar a los otros.
Al tratarse de un primer piso, las ventanas que dan a la calle se han acompañado de jardineras con plantas verdes. Además de aportar color, ayudan a conseguir mayor privacidad y suavizan la relación entre el interior y la ciudad.
Una cocina contemporánea con detalles clásicos
La cocina conecta directamente con el comedor mediante puertas correderas de estilo industrial. Esta solución permite separar ambos espacios cuando es necesario, pero mantiene la continuidad visual entre ellos.
El mobiliario contemporáneo se ha resuelto en un tono topo, utilizado también en otras zonas de la vivienda para crear una base cromática común. Sobre ella destacan los detalles clásicos, como los cuadros vintage, el papel pintado y la campana extractora.
La cocina no intenta reproducir el estilo del comedor. Su diseño es más sobrio y funcional, pero comparte con el resto de la casa la mezcla de elementos actuales y objetos con historia.
El dormitorio y los espacios privados
Antes de la reforma, el piso contaba con tres dormitorios, una habitación de servicio y dos cuartos de baño. La nueva distribución se adapta mejor a la forma de vivir de Ángeles: el dormitorio principal incorpora un vestidor y un baño, mientras que uno de los dormitorios se reserva para las visitas y otro se convierte en un segundo vestidor.
En el dormitorio principal, el lino aporta una sensación serena y natural. Está presente en la ropa de cama y en el tapizado de la butaca antigua restaurada.
También se han incorporado a esta estancia otros elementos de la colección, como la mesita de noche y el escritorio. De este modo, las antigüedades no quedan concentradas en las habitaciones principales, sino que forman parte de los espacios que Ángeles utiliza a diario.
Una casa actual con elementos que permanecen
El valor de esta reforma está en la manera en que conecta objetos de distintas épocas. Las antigüedades de Ángeles no se han utilizado como una decoración temática ni se han apartado para conservarlas intactas. Se han integrado en una nueva distribución para que sigan formando parte de la vida cotidiana.
La casa gana amplitud y funcionalidad. La chimenea introduce un elemento que no existía y la cocina incorpora una conexión más flexible con el comedor. Los dormitorios, por su parte, se reorganizan según las necesidades de su propietaria.
Sobre esta base contemporánea, los objetos clásicos aportan identidad, memoria y contraste. El resultado es un hogar de esencia clásica, pero sin intención de recrear el pasado: un espacio personal, luminoso y pensado para ser vivido.
Trabajar con antigüedades no significa conservarlas exactamente como eran; significa encontrarles un lugar y un nuevo propósito, sin perder aquello que las hace especiales.